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VISPERAS DE SAN VICENTE, MÁRTIR

Pange, lingua, gloriosi

Córporis mystérium

Sanguinísque pretiósi,

Quem in mundi prétium

Fructus ventris generósi

Rex effúdit géntium.

 

V/. Alabado sea el santísimo Sacramento del Altar

R/. Sea por siempre bendito y alabado

Padrenuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

Himno

 

Palabra del Señor ya rubricada
es la vida del mártir ofrecida
como una prueba fiel de la espada
no puede ya truncar la fe vivida.

 

Fuente de fe y de luz es su memoria,
coraje para el justo en la batalla
del bien, de la verdad, siempre victoria
que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla.

 

Martirio es el dolor de cada día,
si en Cristo y con amor es aceptado,
fuego lento de amor que, en la alegría
de servir al Señor, es consumado.

 

Concédenos, oh Padre, sin medida,
y tú, Señor Jesús crucificado,
el fuego del Espíritu de vida
para vivir el don que nos ha dado. Amén.

 

 

Salmodia

Ant 1. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el  fin de la tierra.

 

Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rijas a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.

 

Que los montes traigan paz,

y los collados justicia;

que él defienda a los humildes del pueblo,

socorra a los hijos del pobre

y quebrante al explotador.

 

Que dure tanto como el sol,

como la luna, de edad en edad;

que baje como lluvia al césped,

como llovizna que empapa la tierra.

 

Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna.

Que domine de mar a mar,

del Gran Río hasta el confín de la tierra.

 

Que en su presencia se inclinen sus rivales;

que sus enemigos muerdan el polvo;

que los reyes de Tarsis y de las islas

le paguen tributo.

 

Que los reyes de Saba y Arabia

le ofrezcan sus dones,

que se postren ante él todos los reyes,

y que todos los pueblos le sirvan.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

 

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin  de la tierra.

 

 

 

Ant 2. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la  violencia.

 

Él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres;

Él rescatará sus vidas de la violencia,

su sangre será preciosa a sus ojos.

 

Que haya trigo abundante en los campos,

y ondee en lo alto de los montes,

den fruto como el Líbano,

y broten las espigas como las hiervas del campo.

 

Que su nombre sea eterno,

y su fama como el sol;

que él sea la bendición de todos los pueblos,

y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

el único que hace maravillas;

bendito por siempre su nombre glorioso,

que su gloria llene la tierra.

¡Amén, Amén.!

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

 

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la  violencia.

 

 

 

Ant 3.Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

 

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,

el que eres y el que eras,

porque has asumido el gran poder

y comenzaste a reinar.

 

Se encolerizaron las naciones,

llegó tu cólera,

y el tiempo de que sean juzgados los muertos,

y de dar el galardón a tus siervos los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

y a los pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

 

Ahora se estableció la salud y el poderío,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

 

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero

y por la palabra del testimonio que dieron,

y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.

Por esto, estad alegres, cielos,

y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

 

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

 

 

 

LECTURA BREVE   

Queridos hermanos: Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo. Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros: porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

RESPONSORIO BREVE
V. Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado un respiro.

R. Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado un respiro.

 

V. Nos refinaste como refinan la plata.

R. Pero nos has dado un respiro.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Oh Dios, nos pusiste a prueba pero nos has dado un respiro

 

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Los santos tienen su morada en el reino de Dios, y allí han encontrado descanso eterno.

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Los santos tienen su morada en el reino de Dios, y allí han encontrado descanso eterno.

 

 

PRECES
En esta hora en la que el Señor, cenando con sus discípulos, presentó al Padre su propia vida que luego entregó en la cruz, aclamemos al Rey de los mártires, diciendo:

 

R./ Te glorificamos, Señor.

 

  1. Porque nos amaste hasta el extremo, Salvador nuestro, principio y origen de todo martirio. OREMOS.

 

2. Porque no cesas de llamar a los pecadores arrepentidos para los premios de tu reino. OREMOS

 

3. Porque has dado a la Iglesia, como sacrificio, la sangre de la alianza nueva y eterna, derramada para el perdón de los pecados. OREMOS

 

4. Porque, con tu gracia, nos has dado perseverancia en la fe durante el día que ahora termina. OREMOS

 

5. Porque has asociado a tu muerte a nuestros hermanos difuntos. OREMOS

 

 

Padre nuestro

 

 

ORACION

Dios de todo poder y misericordia, que infundiste tu fuerza a san N. para que pudiera soportar el dolor del martirio, concede a los que hoy celebramos su victoria vivir defendidos de los engaños del enemigo bajo tu protección amorosa. Por nuestro Señor Jesucristo,  tu Hijo…

 

 

Tantum ergo  Sacraméntum,

Venerémur cérnui:

Et antíquum  documentum

Novo cedat rítui;

Præstet fides  suppleméntum

Sénsuum deféctui.

 

Genitori Genitóque,

Laus et iubilátio;

Salus, honor, virtus  quoque,

Sit et benedíctio;

Procedénti ab utróque

Compar sit laudátio.

Amen.

 

 

Ant. ¡Oh Sagrado banquete, en que Cristo se nos da como alimento, se  celebra el memorial de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da  la prenda de la gloria futura!

 

V./ Nos has dado, Señor, el pan del cielo.

R./ Que contiene en sí todo deleite.

 

Oremos.

Oh Dios, que redimiste a todos los hombres con el misterio pascual de  Cristo; conserva en nosotros la obra de tu misericordia, par que,  venerando constantemente el misterio de nuestra salvación  merezcamos conseguir sus frutos. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

 

ORACIÓN VOCACIONAL

Oremos.

Señor, Padre santo, Tú que invitas a todos los fieles a alcanzar la  caridad perfecta, pero no dejas de llamar a muchos para que sigan más  de cerca las huellas de tu Hijo, concede a los que tú quieras elegir con  una vocación a la vida religiosa mercedaria llegar a ser, por su vida,  signo y testimonio de tu reino ante la Iglesia y ante el mundo. Por  Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

 

ALABANZAS AL SANTISIMO SACRAMENTO

Bendito sea Dios.

Bendito sea su santo Nombre.

Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.

Bendito sea el Nombre de Jesús.

Bendito sea su Sacratísimo Corazón.

Bendita sea su Preciosísima Sangre.

Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.

Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.

Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.

Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.

Bendita sea su gloriosa Asunción.

Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.

Bendito sea San José, su castísimo esposo.

Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

 

OREMOS

Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de  tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados  misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos  constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los  siglos de los siglos.

R./Amén.

 

 

Cantemos al amor de los amores,

cantemos al Señor,

Dios está aquí,

venid adoradores

adoremos a Cristo Redentor.

Gloria a Cristo Jesús,

cielos y tierra bendecid al Señor;

honor y gloria a Ti,

Rey de la gloria,

amor por siempre a Ti,

Dios del amor.

 

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